martes, 5 de mayo de 2009

La verdad de la remolacha

Cuando Juan era apenas un niño, su madre lo asustaba con el Hombre de la bolsa.
- Si no comés, te va a llevar - le decía.
- Pero no me gusta la remolacha, mamá.
- A él no le importa si te gusta o no, si no dejás el plato vacío, te mete en su bolsa de arpillera y no me ves más - amenazaba.
¡Pobre Juan! Voy a tener que avisarle que solo se trataba de una técnica maternal basada en un antiguo mito. A los cincuenta y cuatro años, todavía sale corriendo por la calle, cada vez que se cruza con un pordiosero.

25 comentarios:

Sil dijo...

jajajaja!!!!!!!
Falta de autoridad, amor !!
Mirá Martín, yo siempre aposté al bife con mis peques, será más violento, pero por lo menos no arrastrarán traumas crónicos..
BESOS DE LIVING.

Carla dijo...

jajajaja.
Muy bueno... pobre, quedo traumado!

Carina Felice dijo...

"y no me ves más - amenazaba"
con una madre asi Juan seguramente habra deseado, mas de una vez, que venga el hombre de la bolsa...
:)
Saludos, gente!

Alejandro Ramírez dijo...

Buena historia, Martín. Y otra cosa, muchas madres no prestan la suficiente atención a ese tipo de amenazas que consideran justificada en atención al fin. Pero causan traumas, como lo cuenta tu historia. Un abrazo.

Cecy dijo...

jajajaja

Pobre, a esa edad y todavia sale corriendo.

Besos.

Martín dijo...

Sil, estoy seguro que el bife es mucho mas rico que la remolacha! jaja Un beso

Carla, bienvenida al living. Te agradezco tu visita y tu comentario, y dejo las puertas abiertas para que regreses cuando quieras. Saludos

Carina, O quizás el hombre de la Bolsa debió llevarsela a ella. Saludos

Alejandro, muchas gracias. Coincido con tu comentario. A esas madres, les dedico este cuento reflexivo. Un abrazo

Cecy, evidentemente todavía lleva a un niño en un rincón del corazón. Besos

Adela Mizrahi dijo...

Cómo no es real???? mmm ups...
Me hiciste sonreri... gracias.
Pasa por mi blog, dime que opinas.
Besos
Adela

Martín dijo...

Adela, bienvenida al living. Me alegra haber logrado esa sonrisa. Voy a dar una vuelta por tu blog y te cuento. Un beso y gracias

ángela cuartas dijo...

Me gustó mucho este, Martín. Buenísimo el final. :)

Martín dijo...

Angela, muchas gracias. Me alegra que te haya gustado. Saludos

Nancy dijo...

Cuánto daño causa en los niños ese tipo de personajes, con tal de que coman y se porten bien.
Uy, alguna vez dije algo así a algún niño... (me remuerde la conciencia). Afortunadamente no me creyó

Netomancia dijo...

Una duda don Martín, el hombre de la bolsa no es Papá Noel? No me confunda eh, que voy a tener que pedir explicaciones a mamá.

(psss, ojo con los bifes de Doña Sil, no creo que sean los que se acompañan con ensalada...)

mara-mara dijo...

Sin duda ese no es el Juan del cuento de "Juan sin miedo"; y no me extraña... yo también saldría corriendo!!

ana dijo...

Ja ja ja ja ja ja ja ja.

A mi me pasaba lo mismo pero con las judias verdes. No puedo verlas ni en pintura.

Y me obligaban a comermelas. Menos mal que yo lo descubri antes

Un besito muy fuerteeeee.

Juls dijo...

jajaajjaajajajjajajaja..
era mi abuelo el que me lo decía a mí...
en fin. algunos traumas no son malos del todo, si nos traen buenos recuerdos..

besitooos!

adriana rey dijo...

Pobre Juan, ya está un poco grandecito para seguir creyendo en lo que dice su madre, no??
Muy bueno el relato, y mas real de lo que parece!

Martín dijo...

Nancy, esto se da en varios ámbitos de la vida también (lamentablemente). Saludos

Netomancia, este hombre de la bolsa no trae regalos, se los lleva. Un abrazo

Mara-mara, no corras! Es solo ficción. Saludos

Ana, menos mal que te enteraste a tiempo. Un beso

Juls, si mis abuelas también lo usaban, hasta que un día me planté y les dije: "que venga, lo estoy esperando". jajaja Un beso

Adri, totalmente de acuerdo con vos. Hay mucha gente con traumas de su infancia. Gracias por tu visita. Un beso

Habitaciones rojas, pensamientos negros dijo...

Ah!!! la verdad de la remolacha es esta!!! Gracias Martín por avisarme.
Saludos,
Juan

Besos rojos,
HR

Martín dijo...

Juan, nunca es tarde para conocer la verdad. Saludos

Luís dijo...

Así y aún peor fue (¿sigue siendo?) aquella época en la que las madres (los padres trabajaban) (je, je, je) no encontraban otro sistema más acertado que el miedo para lograr que sus hijos comiesen.
¿Que diría hoy el Defensor del Menor si visitara muchos comedores de muchas casas en cualquier provincia (¿lugar del mundo?) sobre los malos tratos psicológicos a los menores?
Tremendo modo de educar.

Martín dijo...

Luis, Estoy totalmente de acuerdo von vos. El defensor del menor estaría escandalizado! Gracias por tu visita y tu comentario. Saludos

Isabel de León dijo...

Oh cielos!el hombre del saco...probablemente él tendría más miedo de los niños de hoy en día!

Saludos de la chica.

Martín dijo...

Isabel, es cierto lo que decís. Los niños hoy ya no se asustan con esas cosas! Saludos

Naty dijo...

Jajajaja, y más. Buenísimo. Me trasladaste a mi infancia, también tenía le pánico, pero en mi casa no era un señor cualquiera, sino mi papá, que les hacía esto a mis hermanos, como una especie de piruetas. Los ponía al hombro como "bolsa de papa". A todos, menos a mí,que siempre lograba escaparme, porque moría de miedo, era bastante cagona. ¿Era? jajaja.
Besos asustadizos.

Martín dijo...

Naty, que bueno que hayas podido conocer al hombre de la bolsa y escapar de él. Gracias por tomarte el trabajo de leer todos los cuentos. Me alegro que te gusten. Un beso