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sábado, 18 de julio de 2009

Día campestre

Advertencia: La poesía transcripta a continuación la escribí en mi colegio primario cuando tenía 12 años, y a mi maestra le gustó tanto, que debí leerla en voz alta en un acto escolar de fin de curso. Decidí publicarla para su lectura en este living porque fue, de alguna manera, el origen de mi pasión por las letras, que hoy dan vida a este humilde blog.


El Sol sale a la mañana
y aparece por el este,
mientras tocan las campanas,
comienza un día campestre.

La gente pronto despierta
al son del quiquiriquí,
el maullido de un gatito
y el vuelo de un colibrí.

Debajo de un gran ombú
se reunió la paisanada,
tomaban mates amargos
y entonaban sus payadas.

El Sol comienza a ocultarse
en el rojizo horizonte,
y se encienden las fogatas
en los llanos y en los montes.

En la noche silenciosa,
mientras los grillos cantaban,
los paisanos y sus chinas
con ese día soñaban.

Pasó la noche tranquila,
vuelve el Sol anaranjado,
iluminando la estancia
y su contorno arbolado.

Quiero dedicarle esta entrada a Claudio Folgueiro, que la semana pasada me recitó de memoria estos versos, después de haberlos escuchado en aquel acto escolar hace más de 20 años. Su envidiable memoria fue la invitación a rescatar aquella hoja amarilla con letra redonda e infantil, del polvoriento cajón de mis recuerdos.

martes, 7 de abril de 2009

Una revolución diferente

La revolución sonó en el despertador,
besos de tequila despiertan la emoción,
salen a la calle de una ciudad triste
a ver el eclipse de un fulbo en el Sol,
un Mundo sin muerte, reinando el amor.

Un sordo baila con el walkman puesto
y los rengos corren a verlo bailar,
los ciegos miran sin entender nada
mientras sus perros hacen malabares
con el bastón blanco para caminar.

Melodías sin ritmo plagian en la tele
los golpes de tambores de la popular,
con los que desfilan flácidas modelos
buscando imponerse en sueños ajenos,
con la imitación de la sonrisa de mamá.

El pueblo decide dejar de protestar
y proclama presidente a Satanás,
que gobernará como un vil emperador
encarnado en el cuerpo ralo de adonis
del virtuoso ganador de un reality show.

jueves, 12 de marzo de 2009

El maldito renglón

Estaba buscando una rima,
para gustarle a Marina.
Tan solo de esa manera,
la tendría la vida entera.
Sin embargo, en un renglón
no me rimó una oración
y ella no me perdonó
semejante papelón.
Ya sin rima y sin Marina,
no tengo ganas de escribir una sola línea más.