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jueves, 1 de marzo de 2012

Breves lecciones para pescar una sirena

a Javier Perucho

Ubique en el mapamundi una zona rocosa donde se permita la pesca costera. Consiga una red de deriva con dimensiones suficientes. Embárquese solo, preferentemente en una nave sin motor. Proteja sus oídos con cera marina y no olvide perfumarse con abundante agua de colonia. Al arribar al lugar de la captura, eche a flotar algún objeto dorado como carnada. Mantenga silencio mientras dure la espera. Cuando una cola de pez se sacuda entre las olas, recoja la red en forma suave y envolvente. Es recomendable liberar a su presa en un lugar seguro y retirado. Disfrute de su nueva compañía conforme su voluntad. Mientras la haga sentir a gusto, ella sabrá como satisfacerlo. Pero recuerde: jamás intente fotografiarla. Y, antes que anochezca, regálele el objeto dorado y regrésela al agua.

martes, 6 de septiembre de 2011

Pequeña guía para conservar la buena suerte

Para asegurarse una vida sin desgracias, usted no debe cruzarse con un gato negro, pasar por debajo de una escalera, romper un espejo, barrer de noche, cortar una cadena de la felicidad, levantarse con el pie izquierdo, coleccionar caracoles de mar, abrir un paraguas dentro de la casa, sentarse a una mesa de trece personas, brindar con agua, derramar la sal, ver a la novia antes de la ceremonia, ni leer este instructivo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Breve informe sobre fantasmas

Considero injusta la mala fama que le han hecho a los fantasmas en el mundo moderno. Si bien es cierto que son muy distintos a los humanos, hay muchas ocasiones en que ellos son capaces de adoptar algunas actitudes bien parecidas, que no asustan a nadie y los hacen pasar casi desapercibidos.
Es interesante conocer, por ejemplo, que a los fantasmas les apasionan los deportes. Los domingos por la tarde, suelen juntarse a jugar al fútbol en algún descampado. A pesar de su invisibilidad, es llamativo ver como los arqueros son capaces de atajar con mucha habilidad casi todas las pelotas. Otras veces, reemplazaban los balones por globos inflados que sobran de algún cumpleaños, y compiten para ver quién puede hacerlos volar más alto, como si fuesen empujados sólo por el viento. Es habitual que organicen combates de boxeo entre los más fortachones. Es divertido ver como las trompadas los atraviesan sin inmutarlos. Según el novedoso reglamento, resulta ganador aquel que pueda aguantar por más tiempo la tentación de las cosquillas.
También les encanta la música. Muchos de ellos eligen la opera clásica o los cantos gregorianos. Los más jóvenes, en cambio, prefieren escuchar hard rock, e invadir las terrazas del barrio para bailar descontrolados con las sábanas de las vecinas. Les divierte decir que las colchas son fantasmas gordas, que bailan muy mal. A los más intelectuales, les gusta reunirse para contar historias sobre hombres desaparecidos, o para mirar algún programa de televisión. Una noche, se reían a carcajadas cuando uno de ellos logró colarse en un estudio en plena transmisión para enviarles un saludo frente a las cámaras encendidas sin que nadie pudiera notarlo.
Aunque parezca increíble, los fantasmas también tienen miedo, especialmente de los locos y los perros, que son los únicos que pueden verlos. Pese a ello, se sienten protegidos por un dios, que es el espíritu más viejo de todos. Cada año, durante la noche de brujas, organizan una emotiva ceremonia en honor a su guardián en una antigua catedral abandonada. Allí fue donde los conocí.
Cuando descubrieron mi identidad, fue imposible evitar que algunos de ellos me siguieran hasta mi domicilio. Reconozco que es preferible su compañía antes que deambular por la mansión en solitario. En definitiva, son seres tranquilos y bastante amigables. Eso sí, para evitar problemas de convivencia, debo cuidarme de no chocar con ellos cuando atravieso las paredes.

viernes, 19 de febrero de 2010

Non cogito, ergo sum

Observo hace horas una hoja vacía. A pesar del esfuerzo por escribir algo nuevo, no logro gestar una idea, mi mente está en blanco. Entonces, recuerdo el planteamiento filosófico de Descartes, por el cual afirma su existencia (y la de todos los hombres) por el simple acto de pensar. ¿Acaso habré dejado de existir? Sin embargo, noto que, aun en los casos en que mi mente se vuelve perezosa, existe en mí un ser que podría pensar en algo, pero elige no hacerlo. Puedo argumentar entonces que, aunque no pienso, existo. Ergo, Descartes no existe.

miércoles, 28 de octubre de 2009

El dragón ausente

Escondida entre los multicolores montes Apeninos, se encuentra la morada de un dragón bravío. Se discute, entre los especialistas, la razón por la cual, desde hace siglos, el animal fabuloso no accede a ser visto. Algunos afirman que se esconde por vergüenza, desde que perdió la capacidad de producir fuego. Otros, con mayor rigor histórico, aseguran que el dragón se condenó al ostracismo por remordimiento. Sólo así se explica que su desaparición haya sido concurrente con aquel famoso incendio de Roma.

lunes, 22 de junio de 2009

El gigante

El meteorólogo Erik Von Grüter asegura que los fenómenos de la naturaleza dependen del estado de ánimo de un gigante escondido. Cuando el grandote entristece, sus enormes lágrimas son capaces de causar diluvios y graves inundaciones. En cambio, si el superhombre baila de alegría, la Tierra se estremece en forma de temibles terremotos. Por suerte, la mayor parte del tiempo, lo pasa durmiendo.

viernes, 29 de mayo de 2009

La carrera

Nuestra vida depende de la aleatoriedad propia del resultado de una corta y multitudinaria carrera, en la que, invariablemente, no resulta ganador el competidor más virtuoso, sino aquél que logra alcanzar, en menor tiempo, la meta del óvulo.