miércoles, 20 de abril de 2011

El verdadero sueño de Chuang Tzú

Chuang Tzú soñó que era una mariposa. Al despertar, comprobó que aquellas alas sólo existían en su sueño. Aún falta, se dijo, y volvió a dormirse dentro del capullo.

Dedicado al escritor Fabián Vique, experto en este tipo de variaciones.

martes, 12 de abril de 2011

El garabato

–Mira que lindo que te dibujé –decía mi hija pequeña, mientras me daba orgullosa una hoja llena de trazos multicolores.
Fue tan emocionante su regalo, que tomé el dibujo entre mis manos redondas y verdes, y la envolví con mis brazos de palotes de color azul.

miércoles, 6 de abril de 2011

Breve informe sobre fantasmas

Considero injusta la mala fama que le han hecho a los fantasmas en el mundo moderno. Si bien es cierto que son muy distintos a los humanos, hay muchas ocasiones en que ellos son capaces de adoptar algunas actitudes bien parecidas, que no asustan a nadie y los hacen pasar casi desapercibidos.
Es interesante conocer, por ejemplo, que a los fantasmas les apasionan los deportes. Los domingos por la tarde, suelen juntarse a jugar al fútbol en algún descampado. A pesar de su invisibilidad, es llamativo ver como los arqueros son capaces de atajar con mucha habilidad casi todas las pelotas. Otras veces, reemplazaban los balones por globos inflados que sobran de algún cumpleaños, y compiten para ver quién puede hacerlos volar más alto, como si fuesen empujados sólo por el viento. Es habitual que organicen combates de boxeo entre los más fortachones. Es divertido ver como las trompadas los atraviesan sin inmutarlos. Según el novedoso reglamento, resulta ganador aquel que pueda aguantar por más tiempo la tentación de las cosquillas.
También les encanta la música. Muchos de ellos eligen la opera clásica o los cantos gregorianos. Los más jóvenes, en cambio, prefieren escuchar hard rock, e invadir las terrazas del barrio para bailar descontrolados con las sábanas de las vecinas. Les divierte decir que las colchas son fantasmas gordas, que bailan muy mal. A los más intelectuales, les gusta reunirse para contar historias sobre hombres desaparecidos, o para mirar algún programa de televisión. Una noche, se reían a carcajadas cuando uno de ellos logró colarse en un estudio en plena transmisión para enviarles un saludo frente a las cámaras encendidas sin que nadie pudiera notarlo.
Aunque parezca increíble, los fantasmas también tienen miedo, especialmente de los locos y los perros, que son los únicos que pueden verlos. Pese a ello, se sienten protegidos por un dios, que es el espíritu más viejo de todos. Cada año, durante la noche de brujas, organizan una emotiva ceremonia en honor a su guardián en una antigua catedral abandonada. Allí fue donde los conocí.
Cuando descubrieron mi identidad, fue imposible evitar que algunos de ellos me siguieran hasta mi domicilio. Reconozco que es preferible su compañía antes que deambular por la mansión en solitario. En definitiva, son seres tranquilos y bastante amigables. Eso sí, para evitar problemas de convivencia, debo cuidarme de no chocar con ellos cuando atravieso las paredes.

viernes, 1 de abril de 2011

Método

–¡Duérmete ya, hijo! ¡O vendrá el Niño! –amenazaba la mamá del Cuco.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Un salto liberador

La mujer triste se detuvo en el borde del andén. Si el tren estaba en horario, llegaría a la estación en apenas seis minutos. Planeaba arrojarse a las vías en el preciso instante en que la locomotora apareciera entre la arboleda. Así, no habría tiempo de arrepentimientos ni rescatistas heroicos. Quizás sí una lamentable nota destacada en los noticieros del pueblo, que seguramente sería olvidada en poco tiempo. Pero la demora inesperada del convoy interrumpió sus planes definitivamente. En la parada previa, un suicida con idéntica desesperación había logrado concretar su propósito antes que ella.
La mujer abandonó la escena un poco confundida. Más tarde, reconocería la foto de aquel hombre por televisión. Él había sido el principal causante de la terrible angustia que la había arrastrado hasta el filo de la plataforma. Sin embargo, desde esa tarde, ella sintió que no podía odiarlo más.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un día un poco raro

Justo el día en que aquel hombre había decidido madrugar, amaneció más temprano. Ni siquiera Dios, que maneja los horarios de los astros, le había prestado ayuda. A pesar del mal tiempo, su cara se mantuvo tan triste como de costumbre. En el desayuno, a pesar de usar todas sus mañas, le fue imposible abrir el frasco de la mermelada, y tuvo que saciar el hambre solamente con un poco de pan duro, que logró cortar con el cuchillo que había tomado prestado de la casa del herrero. Aunque hubiera preferido recorrer la granja solo, apareció una mujer malvada que quiso acompañarlo. En el establo, notó que el ganado se encontraba más flaco, a pesar de observarlo con atención. Revisó los dientes de un caballo que le habían regalado y escuchó los quejidos de un cerdo que reclamaba por su San Martín. Por mirar a cien pájaros que pasaron volando, se le escapó un gorrión que tenía entre manos. En su camino de regreso, se interpuso un perro bravo que le dio un tarascón entre ladridos. Descargó su ira dándole una patada asesina, pero el animal siguió gruñendo con rabia por un buen rato. La mujer le reprochó su actitud con palabras necias, que él pudo escuchar con claridad. Sin embargo, lo más extraño fue que a pesar de que había sido un día muy malo, acabó siendo perfecto.

martes, 22 de febrero de 2011

La prohibida

Desde el principio de los tiempos, fue tildada de peligrosa. El hombre que se animó a acariciarla por primera vez recibió un duro castigo, aunque fue innegable que ella lo había seducido. Años más tarde, no tuvo reparos en golpear duramente la cabeza pensativa de un científico inglés, amparada por una ley hasta allí desconocida. En un juicio injusto, la culparon de envenenamiento de una princesita blanca y de generar discordia entre las hermosas diosas griegas. Fue condenada a morir de un flechazo y ejecutada en un cantón suizo por un hábil ballestero. En el pueblo se organizó un brindis para festejar la ejecución. Su cuerpo frío fue servido en una jarra dorada, con sabor a sidra.

viernes, 18 de febrero de 2011

Un sueño estéreo

Al músico Gustavo Cerati

En el séptimo día de una semana de primavera de 1990, apenas cae el sol en la ciudad de la furia, ella prepara un pic-nic en el 4ºB. “Habrá té para tres, y un menú dietético con afrodisíacos”, le dijo al único invitado para convencerlo. En la secuencia inicial, apenas se escuchen los ecos de sus pasos, ella iniciará el juego de seducción poniendo a sonar una canción animal de un disco eterno. Al compás de música ligera, bailarán una danza rota al ritmo de sus ojos, imaginando un asombroso mundo de quimeras. Sin poder ocultar los signos de su corazón delator, ella decidirá entregarse a su terapia de amor intensiva. “Trátame suavemente”, suplicará entre besos. Y él sentirá que le sobran vitaminas, inspirado en las imágenes retro de una reciente sobredosis de T.V. Sin demorar ni un segundo, cerrarán la persiana americana, para hacer el amor sin sobresaltos, en un ambiente de confort y música para volar. Pasarán juntos la noche larga, paseando por Roma como dos prófugos enloquecidos que sólo quieren ser del jet-set. Pero cuando aparezca la luna roja por encima de la cúpula, el hombre cumplirá con el rito y se irá volando en remolinos, como si fuera un ángel eléctrico que sale a dar una vuelta por el universo. “No es por nada personal”, se justificará antes de partir, y jurará regresar cuando pase el temblor. Ella permanecerá en la zona de promesas, sobreviviendo entre caníbales hambrientos, que sólo podrán ofrecerle una triste doble vida. Aunque se encuentre a un millón de años luz, lo esperará en el borde de la locura, con la absoluta convicción de que, algún día, lo verá volver.

viernes, 11 de febrero de 2011

Los niños

El primer día les regalé una pelota, pero pronto me dí cuenta que preferían otros juegos. Después, probé con muñecas, un rompecabezas, un yo-yo. Pero no hubo caso, nada de eso los divertía. Desde que llegaron a mi casa, pasan el día entero en el patio, mirando al cielo. El mayor del grupo asegura que la nave volverá por ellos en cualquier momento.

martes, 8 de febrero de 2011

Cortázar y yo

Me contaron que en la London, junto al ventanal sobre Avenida de Mayo, estaba expuesta la mesa de bar en la que Cortázar solía sentarse a escribir. Pensé que si tomaba la merienda en aquel lugar tal vez podría nutrirme de su brillante inspiración. Tras sobornar a uno de los mozos, pude sentarme en la silla destacada y ordenar lo mismo que pedía habitualmente el escritor. Entre sorbos de café, empecé a escribir algunas líneas en un pequeño anotador. En ese instante mágico, como si mis garabatos lo hubieran invocado, Julio apareció sentado frente a mí.
–¿Qué pretendes escribir? –me preguntó el escritor.
–Un microrrelato –le respondí.
–Esta mesa sólo inspira novelas –confesó–. Será mejor que vayas a otro lugar.
Antes de desaparecer, anotó una dirección extraña en mi cuaderno. Sin perder tiempo, tomé mis cosas y me dirigí entusiasmado hasta aquel sitio desconocido. Allí me topé con un largo pasillo, que desembocaba en un raro portón de color verde.
–Te estábamos esperando –me dijo el cronopio que me abrió la puerta, mientras yo me acomodaba en una mesa para escribir esta historia.
Algunos días después, volví a pasar por la London. Me sorprendió ver que la mesa de Cortázar ya no estaba ahí.

viernes, 4 de febrero de 2011

Problema de convivencia

Mi corazón latía tan fuerte cuando estábamos juntos, que ella se quejaba de no poder dormir.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Refutación salmónida

A Raúl Brasca

He leído una teoría que, fundada en el saber popular de que todos los salmones concurren a desovar a su lugar de nacimiento, intuye la existencia de un único lugar en el Mundo donde Dios habría depositado el huevo del primer salmón. Debo confesar que dicha afirmación no logra convencerme, ya que presupone la existencia del huevo antes que la del pez. Me gusta pensar, en cambio, que existió un primer salmón, de cuya espina salió la primera salmona, responsable de elegir ese lugar alejado, bajo las aguas de un río que nadie conoce, adonde fue a desovar el primer huevo de salmón. Hasta allí nadan sus hijas, y también sus nietas y bisnietas, para cumplir con el mandato ancestral en cada época de desove.