martes, 22 de febrero de 2011

La prohibida

Desde el principio de los tiempos, fue tildada de peligrosa. El hombre que se animó a acariciarla por primera vez recibió un duro castigo, aunque fue innegable que ella lo había seducido. Años más tarde, no tuvo reparos en golpear duramente la cabeza pensativa de un científico inglés, amparada por una ley hasta allí desconocida. En un juicio injusto, la culparon de envenenamiento de una princesita blanca y de generar discordia entre las hermosas diosas griegas. Fue condenada a morir de un flechazo y ejecutada en un cantón suizo por un hábil ballestero. En el pueblo se organizó un brindis para festejar la ejecución. Su cuerpo frío fue servido en una jarra dorada, con sabor a sidra.

23 comentarios:

Baizabal dijo...

Pobre manzana, qué suerte la suya.

A pesar de haber sido elidida, se me aparece la imagen de la manzana, de rojo intenso, y viva. Muy evocador tu micro, junto al placer de las intertextualidades.

Un abrazo

Carlos Galeon dijo...

Qué original historia la de la manzana.
Que tengas suerte con el libro.
Saludos, y un abrazo.

Jan Puerta dijo...

Parece ser que su ejecución sirvió de jubilo a mas de uno. ¿Injusto?
Un abrazo

Luisa Hurtado González dijo...

Muy bueno, como las propias manzanas, que son sanas y engordan poco. Por eso han sido tan protagonistas en la historia, en la biblia y en los cuentos, purita envidia.

luis dijo...

Una verdadera lastima que la ejecutaran de ese modo tan traumatico pero, hay que ver lo buena que está cuando se bebe fria.
Saludos

Patricia dijo...

F A B U L O S O!!!

Con tinta violeta dijo...

Cayó al final...como fruta madura
¡y que buena!
Buen relato, me gustó.

Ananda Nilayán dijo...

Qué bueno, Martín!!!
Vuelvo y me encuentro esta maravilla.

Un abrazo

SIL dijo...

En cualquier tiempo y forma, sigue siendo irresistible,
vaya sublime destino...



Un beso enorme


SIL

Tetor dijo...

Genial tu creatividad, le sacaste lustre y nos la regalaste.
Me alegra que volviste con todo.
Todo mi cariño.

Lucía dijo...

Simplemente genial.

Besos

SalinaKuy dijo...

Muy bueno. Felicitaciones.
Pobrecita! siempre presente en los peores momentos.
Besos
SalinaKuy

El Titán dijo...

Impresionante cuento, Martín...calidad y originalidad en frasco chico...

Netomancia dijo...

Genial, tiene mucha originalidad! Un abrazo!

V de Tierra dijo...

Si la sidra no va al vaso, el vaso ira a la sidra!!

Las manzanas siempre han sido peligrosas!! besos

Martín dijo...

Baizabal, en este micro me propuse jugar con las intertextualidades y encontré que la manzana me podía ayudar a hacer el recorrido. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo

Carlos, muchas gracias por tus buenos deseos. Un abrazo

Jan, bienvenido al living! Seguramente muchos se alegraron, para ellos sí que fue justo, no? Gracias por tu comentario. Saludos

Martín dijo...

Luisa, evidentemente las manzanas han sido tan importantes que merecían un cuentito. Gracias por tu comentario. Saludos!

Luis, coincido contigo. Sirva este cuento como homenaje a las buenas sidras. Un abrazo grande

Patricia, muchas gracias! Un beso

Martín dijo...

Con tinta violeta, me alegra que te haya gustado, muchas gracias! Saludos

Ananda, festejo tu regreso entonces. Hacía tiempo que no te veía por aquí. Te recibo con una rica sidra, muchas gracias! Un beso

Sil, así es. Fue irresistible de principio a fin. Buena conclusión! Gracias. Un beso.

Martín dijo...

Tetor, me alegra que te haya gustado la manzana. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo

Lucía, muchas gracias! Un beso

SalinaKuy, bienvenida al Living! Evidentemente esta fruta era importante, por eso estuvo presente en todos esos momentos, y quizás por eso también es que la prohibieron. Muchas gracias por comentar. Saludos

Martín dijo...

Titán, muchas gracias por tu generoso comentario. Viniendo de vos, es doblemente halagador. Un abrazo

Neto, parece original, pero es una historia que se repite, en cada manzana. Gracias amigo! Un abrazo

V de Tierra, pero qué ricas son ambas cosas! Gracias por comentar! Un beso

SIL dijo...

Fruta emblemática, eh.

Genial, y es poco.

Otro beso

SIL

Martín dijo...

Sil, este comentario tan elogioso supera al anterior. Muchas gracias! Un beso

SIL dijo...

:)