lunes, 19 de octubre de 2009

Las mil y una bodas

Mientras el centro comercial permanece abierto, un vestido blanco se exhibe inmóvil en el escaparate. Cada noche, apenas el sereno abandona la sala, comienza la fantástica escena de la boda, en la que la novia imaginaria contrae matrimonio con un muñeco elegante de la sección de hombres. Todo el mobiliario los observa, mientras bailan un mágico vals vienés entre los percheros. La fiesta continúa alegremente hasta el alba, en que vuelven la quietud, el desamor, la indiferencia. Antes que se enciendan las luces del salón, los recién casados acuerdan su divorcio, sólo por las dudas. Saben que así sufrirán menos por la ausencia, en caso que uno de ellos tuviera la desgracia de partir.


La foto "Novia por dos pesos" es propiedad de Christian Pereira y se publica con autorización del autor, únicamente para su exhibición en este blog.

32 comentarios:

Luis dijo...

Qué forma tan fantástica de dar vida a dos vestidos (hombre-mujer) que se aman en silencio y que apuestan por la duda en el tiempo sin que esto les reste ni un ápice de entrega. Cada noche la espera de lo posible.
Me encantó este cuento amigo Martín.
Un abrazo

Solecito dijo...

Desgraciadamente ahora, el pensar en matrimonio es pensar en divorcio también.... Pero siempre hay lugar para soñar.

Besos, ☼

SIL dijo...

Hasta los sueños más románticos, exigen en la actualidad, pre- acuerdos inteligentes, que contemplen eventuales fracasos.
Metáfora de lujo...

La Foto acompaña la calidad del cuento.
Un beso enorme, Martín.

Netomancia dijo...

Es un amor con mucho riesgo. Cada noche puede ser la última.
Una abrazo Martín!

Romina E. dijo...

Muy romantico el relato, me gustó mucho, particularmente eso de regenerar un "matrimonio" todas las noches - aun sabiendo q el alba lo deshace-
Beso!

Mundo Animal. dijo...

.:. (Y)
=(^.^)=
..(")O(") !! HOLA BUENAS NOCHESS ESTA GENIAL !!

PASE A SALUDARTE Y A DESEARTE UNA BUENA SEMAAAAAAAA
ABRAZOS CHRISSSS

Harold Diaz dijo...

Excelente! Me encantó.

Saludos!

Natalia Astúa Castillo (Natalia Astuácas) dijo...

Un abrazote Martín amigo...
Te, te y más te.
Besoooooooooooos y abrazos...
Cuidate.
Como siempre tus textos son cool.....

mara-mara dijo...

Acordar un divorcio así, es jurarse amor eterno... hasta que un cliente los separe!!. Tal vez, quién sabe, coincidan nuevamente en un salón mas grande bailando entre copas que brindan por los novios mientras los trajes de los mismos solo piensan en rozarse.
Romántico cuento.
Casi siempre me dejas sonriendo.
Un beso.

no comments dijo...

Amores fugaces, casi prohibidos, con la incertidumbre del qué pasará mañana.
Y es como la vida misma, quién puede asegurar el futuro; el amor se riega día a día...

Miraré con otros ojos los muñecos de los escaparates.

Un saludo indio

Javier Ortiz dijo...

Soledad, ilusión, desamor, indiferencia… Martín, no sé por qué, pero este microcuento (muy bueno –por cierto-), se me hizo muy similar a: “Prêt-á-porter”, de Víctor.

Saludos.

mardelibertad dijo...

Hola, tus palabras lo dicen todo de dos persona donde lo primordial es ese amor que tienen mutuamente
Besos

Cloe dijo...

Al menos una noche...

Abrazo

Martín dijo...

Luis, me alegra que te haya gustado este cuento. Siempre desde chico imaginaba a las distintas prendas adquiriendo movimiento durante la noche. ¿Porque no pensar entonces en una historia de amor entre ellas? Gracias por tu comentario. Saludos

Solecito, claro que sí. De hecho, los protagonistas de este relato renovaban el vínculo todas las noches. Un beso

Sil, que bueno que hayas visto esa metáfora. Creo que es tal como lo decís. Gracias por tu comentario! Un beso

Martín dijo...

Netomancia, es cierto. Por eso deben vivir cada noche como si fuera la última. Gracias por tu comentario. Un abrazo

Romina, es una apuesta diaria, dichoso aquel que después del divorcio puede volverse a casar. Gracias por tu comentario. Un beso

Mundo animal, muchas gracias, que sigas bien. Saludos

Martín dijo...

Harold, que bueno que te gustara! Gracias por tu comentario. Saludos

Natalia, querida amiga, siempre tan generosa con tus comentarios. Muchas gracias! Un beso

Mara-mara, me gusta que siempre complementes mis relatos con nuevas ideas. En este tipo de cuentos, todo es posible. Gracias por tu comentario. Un beso

Martín dijo...

No comments, coincido con lo que decís. La vida no es más que una sucesión de momentos, que hay que disfrutar lo más plenamente posible. Eso es lo que hacen los novios de esta historia. Gracias por tu opinión. Un abrazo

Javier, no lo había notado, pero ahora que lo mencionás, creo que coincide con el de Víctor en que su protagonista cobra vida durante la noche en una tienda. Es un mundo imaginario capaz de inspirar muchas historias. Quien te dice, la protagonista de mi cuento, sea la misma que la de Víctor, pero enamorada! Saludos

Martín dijo...

Mardelibertad, a veces es así de simple. Gracias por tu comentario. Saludos

Cloe, seguramente llegará esa noche.. Saludos

Juls dijo...

dios mío..es precioso....
las últimas línea sme han emocionado pro completo...

jops

Martín dijo...

Juls, muchas gracias por tu comentario! Me alegra que te haya gustado. Un beso

Esteban Dublín dijo...

Este asunto tuyo de los fotocuentos me resulta bastante entretenido. Me gustaría implementarlo alguna vez. Un abrazo, Martín.

Martín dijo...

Esteban, es un buen ejercicio para disparar la imaginación, que sin dudas es muy entretenido. Un abrazo

Neogeminis dijo...

Ayyyyyyyyyy un estupendo texto, puro sentimiento!...y la imagen lo complementa perfectamente...con ese aire nostálgico de belleza aparente y vulgarizada remarcada por el detalle del frunce improvisado ajustando el vestido para la vidriera! jejjeje
Estupendo!

Posmoderna dijo...

Que romance mas torturador. Tener que divorciarse para no sufrir un abandono.

Que fuerte y humanos que son esos vestidos vacios.

K a p p i e dijo...

Ah
Qué chido, y la foto es genial.

Efectivamente, hay que apreciar cada día, cada situación, cada persona. Sabiendo que el amor (sentimientos) no se efectúa con tratos.


Saludos !

Martín dijo...

Neogeminis, coincido con vos en que la foto es estupenda. La nostalgia está presente en ese vestido usado durante tantas noches. Me alegra que te haya gustado. Saludos.

Posmoderna, esas prendas humanizadas hacen cualquier cosa por no sufrir! Un beso

Kappie, coincido con vos. El amor sobrevive a los pactos, y debe vivirse cada día. Graciasp por tu comentario. Saludos!

Víctor dijo...

Lo leí el otro día y creía que ya había dejado el pertinente comentario. Pero veo que no. Pues eso, ahí va. Muy buen relato. Hace poco hice yo uno de maniquíes que cobran vida, pero éste tuyo creo que lo supera. Lo encuentro redondo: buen desarrollo, buen final, buena idea... buen todo, Martín.

Un saludo.

Martín dijo...

Víctor, en un comentario anterior justamente me hicieron recordar aquel cuento tuyo que mencionás. No creo que este lo supere, sino que es un enfoque diferente. A pesar de no haber sido inspirado en el tuyo (de hecho, lo escribí antes de leerlo) creo que tienen mucho en común. Eso también forma parte de la magia de la minificción. Gracias por tu comentario, es muy generoso. Un abrazo

Naty dijo...

Y la historia se repite. Llego hasta el final... y sí, tengo que "hablar". Más bien, aplaudir. Felicitaciones por esas buenas nuevas que comentaste, sobre tus objetivos comenzando a cumplirse, a hacerse realidad. Y felicitaciones por cada una de tus creaciones. Qué bueno es volver a sorprenderme. Qué grata sensación. Y es que tus textos tienen tantos y tantos matices, que es imposible no asombrarse, no deleitarse y no disfrutar unos minutos en el living. Cariños!!

Martín dijo...

Naty, que bueno verte de nuevo por acá. Me alegra que ta hayan gustado los relatos y no haber perdido la facultad de sorprenderte. Muchisimas gracias por tu comentario siempre tan generoso. Espero que vuelvas pronto! Un beso

Jesús Contreras dijo...

Hola, Martín. Tristísima historia bien contada, y nada lejos de la realidad.

Un saludo

Martín dijo...

Jesús, todo puede ser posible. La historia es triste, pero ellos son felices. Un abrazo y gracias por llegar hasta aquí para comentar.