Hoy se cumple un año de la primera entrada de este blog. Por eso, para agradecerles su amistad y constante participación, los invito a la fiesta de disfraces que haremos en el Living. Yo me disfrazaré de dinosaurio, en homenaje a Monterroso. Habrá música, bebidas libres y una torta pequeña (como la microficción) adornada por una velita. ¡Soplen conmigo! Mis tres deseos son para ustedes. Gracias por todo.
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
El genio
Froté la lámpara maravillosa por tercera vez.
– ¿Qué deseas? – preguntó el genio del turbante.
– Quiero ocupar tu lugar – le respondí.
Desde entonces, cada vez que quiero algo, friego mi lámpara y aparezco.
Ya no tengo pretensiones insatisfechas, eso es bueno. Pero me aflige sentir que, con el tiempo, esta horrible omnipotencia en cautiverio me fue robando el placer de desear, y de cumplirle a quién me llame sus deseos.
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lunes, 22 de febrero de 2010
Manuela
Las arrugas estampadas en su cuerpo mínimo se multiplicaron en concurrencia con cada evocación de su lejana adolescencia, en la que supo tener todo lo que había anhelado, para luego abandonarlo en un suspiro, por un amor que creyó especial, pero resultó efímero. Mala elección, pensó después, aunque ya era tarde para volver a empezar. Hoy, en la quietud agobiante de su Pehuajó natal, ella espera en solitario el fin de sus días, mientras canturrea una canción triste y desalmada, añorando con delirio aquellos años glamorosos en París.
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viernes, 19 de febrero de 2010
Non cogito, ergo sum
Observo hace horas una hoja vacía. A pesar del esfuerzo por escribir algo nuevo, no logro gestar una idea, mi mente está en blanco. Entonces, recuerdo el planteamiento filosófico de Descartes, por el cual afirma su existencia (y la de todos los hombres) por el simple acto de pensar. ¿Acaso habré dejado de existir? Sin embargo, noto que, aun en los casos en que mi mente se vuelve perezosa, existe en mí un ser que podría pensar en algo, pero elige no hacerlo. Puedo argumentar entonces que, aunque no pienso, existo. Ergo, Descartes no existe.
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miércoles, 17 de febrero de 2010
Ménage à trois
Antes de apagar la luz del cuarto, la mujer susurra al oído del señor Jekyll:
- Por favor, cariño, esta noche invítalo a Hyde.
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lunes, 15 de febrero de 2010
Oportunidad
– Será mejor que venga ahora – le dijeron – están por comenzar los carnavales y no habrá viajes al infierno hasta el mes que viene.
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viernes, 12 de febrero de 2010
Perdidos en la nieve
Después de varias horas, nos detuvimos para almorzar. De acuerdo a lo pactado, invertimos los roles que habíamos ocupado durante la cena. Esta vez, yo fui el encargado de preparar la comida, y ella de donar su carne.
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miércoles, 10 de febrero de 2010
Abrazos
Se soñó rubio y de ojos celestes, envuelto en el abrazo tibio de numerosas mujeres, que se peleaban por tenerlo para ellas solas, por lo menos un ratito.
Despertó al escuchar los gritos:
Despertó al escuchar los gritos:
- ¡Puje, señora! – decía la partera.
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lunes, 8 de febrero de 2010
Quiromancia
Sentada frente a una mesita de madera, la pitonisa observaba con atención las nerviosas manos frías de un cliente.
– Esto es muy extraño – reveló la adivinadora – tu línea de la vida ha desaparecido.
– ¿Y eso qué significa? – preguntó el joven con desconfianza – ¿moriré pronto?
– No lo creo. Lo más probable es que ya estés muerto.
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viernes, 5 de febrero de 2010
Lluvias
Afuera llueve torrencialmente. El golpeteo del agua contra el tejado me recuerda a ella, aferrándose a mi pecho, cuando oía los truenos. Busco refugiarme entre las sábanas, al notar que empieza a lloviznar también adentro.
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martes, 2 de febrero de 2010
Adoración
El mar adora a los soñadores. Por eso, engulle con olas descomunales a aquellos que gustan pasar largo tiempo sentados en el muelle, imaginando un futuro casi perfecto que nunca llegará. Cree que así roba sus sueños, para poder disfrutarlos él mismo en las solitarias noches frías del invierno.
También le gustan los pescadores, pero a ellos los devora por simple venganza.
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viernes, 15 de enero de 2010
Estilo original
Un enorme huevo de pez fue arrastrado por la brava marea hasta una playa solitaria. Al sentir el calor del sol veraniego acariciando el cascarón, el pez supo que era el momento de nacer. Asomó su cabeza tímidamente y observó a una cangreja alegre que lo miraba con los ojos desorbitados.
- ¿Mamá? – preguntó el pececito.
- ¡Comida! – pensó la cangreja.
Sin embargo, al ver la mirada tierna y transparente del recién nacido, el crustáceo logró vencer su instinto y adoptarlo como si fuera un hijo de su propio vientre. Lo condujo a los empujones hasta las aguas de la costa y le enseño su nuevo hogar. Allí, el pez se sintió espléndido, como debe sentirse un pez en el agua. Y fue así que, gracias a la influencia de su madre de leche, el pequeño pez aprendió a nadar con un original movimiento hacia atrás, inventando un nuevo estilo que los demás peces adoran imitar.
La foto "Entre el bien y el mal" es propiedad de Christian Pereira y se publica con autorización del autor, únicamente para su exhibición en este blog.
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