viernes, 25 de septiembre de 2009

El testigo silencioso

Pude ver la escena claramente. Fui un testigo preferencial de cada uno de los hechos que terminaron en el pavoroso asesinato de la mujer de cabellos rojizos. Recuerdo haberla visto llegar, caminando del brazo de aquel hombre calvo, bajo la sombra que producen los árboles de enfrente. Se la veía espléndida, gozosa, hasta que su compañero se alejó por la esquina, tras besarla calurosamente en los labios. La joven mostraba una sonrisa infinita, perfectamente combinada con el brillo de sus ojos. Pero su rostro mutó súbitamente, al ver llegar, a la carrera, al hombre corpulento de pelo oscuro que, con su dedo índice en alto, le hacía reproches, pedía explicaciones, la insultaba duramente. En un instante mínimo, aconteció la escena del crimen, el musculoso con el cuchillo brillante en su mano derecha, y el histérico grito de la mujer que se apagaba lentamente, como una radio a pilas cuando se queda sin energía. Pensé en socorrerla, a pesar de conocer el riesgo de convertirme en una víctima inocente, de esas que suelen aparecer en los titulares de los diarios, por involucrarse donde no corresponde. Sin embargo, me mantuve inmóvil y en silencio, observando, pasivamente, como su vida corta y alegre se apagaba frente a mí. Un vehículo policial está estacionado frente al cadáver solitario de la dama. Creo que buscan testigos, aunque me miran, sin preguntar nada. Juro que les contaría todo detalladamente, sólo si pudiera despegar mi cuerpo plástico y estático, de esta maldita vidriera.

La foto "El no te metas" es propiedad de Christian Pereira y se publica con autorización del autor, únicamente para su exhibición en este blog.

35 comentarios:

Isady dijo...

Mi queridisimo Martín¡¡¡

Este pequeño relato, muestra la manera de los actos que son acompañados por testigos silenciosos...

"si la pared hablara, quedariamos desnudos del alma... "

Un saludote... Chau¡¡¡

Sonia. dijo...

que bien capturada dejaste la historia en la imagen.. me gusto muchisimo!
los maniquies.. asi se escribe?, bueno como sea, siempre me han causado cierto miedo,no confio en su sombra. =0s tal vez por supersticion, pero no y no.

un saludote!

Víctor dijo...

¡Maldita sea! Se me ocurrió primero mirar la foto y después leer el texto. E intuí el final. ¡Maldita impaciencia! De todos modos, aunque quizás un poco previsible, el relato es bueno.

Te dejo uno mío de los viejo, también sobre testigos:

http://realidadesparalelos.blogspot.com/2009/05/retrato-robot.html

Un saludo.

Orologiaio dijo...

Sorpresa en la última línea...

Me gustó.

:)

Campanula dijo...

Muy bueno Martin, por la mitad pensaba que quizas el testigo era el arbol, afortunadamente yo no habia mirado la fotografia :P, un abrazo, muy bueno

Citopensis dijo...

Está bien... aunque como comentó ya Víctor quizá debías esconder la fotografía que ilustra el relato.

Y tal.

Lisandro dijo...

Voy a mirar detenidamente cada objeto, cada elemento que este a mi alrededor despues de este texto.... muy bueno Martin... un abrazo grande!

Romina E. dijo...

Gran historia, me dejaste pensando en la cantidad de testigos que tienen cada uno de nuestros mas preciados secretos...
Me gustó tu forma de describir a la victima.
beso grande, buen finde!

Luís dijo...

Amigo Martín, maravilloso alegato contra los malos tratos. Un texto, por otra parte poético e intrigante en la búsqueda de un final que sorprende y deja un sabor amargo de impotencia en la boca.
Me sorprendiste una vez más.
Un saldo.
PD. Me uno a la causa.

Neogeminis dijo...

Estupenda interpretación de lo que los maniquíes pueden haber advertido!...jejjeej...sorprendente final para un excelente y conciso relato.


Buen fin de semana!

Lasosita dijo...

Ohhhhhhh....
y cómo no he llegado antes hasta aquí??

Leerte ha sido genial!

Gracias por dejarme pasar por tu blog... y volveré si me dejas...

Un saludazo!

Netomancia dijo...

Muy bueno Martín, me resultaba difícil imaginarme el final y saliste con una sorpresa estupenda. Y eso que vi la foto antes!
Genial, un abrazo!

Felipe R. Avila dijo...

Excelente relato,Martín.Perfecto, te diría...
F.

Sen dijo...

Muy bueno, en serio, me alegra haber encontrado este blog. No hay un estilo de cuentos cortos que me guste mas que este. ¿Te importaria pasarte a leer el último que he escrito? me gustaría conocer tu opinion

Sen dijo...

Muy bueno, en serio, me alegra haber encontrado este blog. No hay un estilo de cuentos cortos que me guste mas que este. ¿Te importaria pasarte a leer el último que he escrito? me gustaría conocer tu opinion

Natacha dijo...

Me gusta mucho tu estilo.. ¿te lo había dicho ya? jajaja.
Muy bueno...
Deberías participar alguna vez en Comansi.
Un beso, carita.
Natacha

SIL dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
SIL dijo...

Voy de nuevo...ando errada...

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Vos y tus finales sorpresa!!

Aunque haya visto todo, y muera de ganas por declarar el espantoso hecho, el abogado de la víctima no podrá citarlo como testigo... lástima che...hubiera sido una prueba irrefutable !!!!

GENIAL, Martín, una vez más.
Un beso enorme.

Maru Luarca dijo...

No hay secretos. Los testigos siempre existen. Aún cuando callen. Lindo cuento.

Martín dijo...

Isady, muy cierto tu comentario. Vivimos todos en un gran Hermano, sin saberlo. Gracias por tu comentario! Un beso

Sonia, que interesante eso de desconfiar de la sombra de un maniquí. Hay algunos que son bastanta aterradores, por cierto! Gracias por tu comentario! Besos

Victor, tienes que aprender a calmar la ansiedad! Que lastima que no pudiste disfrutar el relato plenamente! Un abrazo

Martín dijo...

Orologiaio, que bueno que te haya gustado! Los finales sorpresivos en la última línea son mis favoritos! Saludos

Campanula, un árbol también puede ser un testigo silencioso, y tiene las mismas limitaciones que este maniquí. Gracias por tu comentario! Un beso

Citopensis, podría haber escondido la fotografía. El día que lo publique en papel, así será! Un abrazo

Martín dijo...

Lisandro, siempre hay que andar con cuidado. Nunca sabemos donde puede haber un voyeur. Gracias por tu comentario! Un abrazo

Romina, me alegra que te haya gustado. Estamos, como dije más arriba, en un gran Hermano gigante. Gracias por tu comentario. Un beso

Luis, siempre me sorprendes gratamente con tus comentarios tan generosos. Te agradezco enormemente. Me alegra que te haya gustado! Un abrazo grande

Martín dijo...

Lasosita, bienvenida al Living! Me alegra que hayas llegado hasta aquí y que te sientas a gusto! Espero que regreses pronto! Saludos

Netomancia, que bueno que a pesar de haber visto la foto, te hayas dejado llevar sorpresivamente hasta el final! Muchas gracias por tu comentario! Un abrazo

Felipe, enorme generosidad la tuya! Ojalá algún día pueda escribir el relato perfecto. Existirá? Muchas gracias! Un abrazo

Martín dijo...

Sen, me alegra que te sientas a gusto por aquí. Veo que compartimos el gusto por los cuentos cortísimos con final sorpresa! Espero no defraudarte en el futuro! Muchas gracias. Un abrazo

Martín dijo...

Natacha, no, no me lo habías dicho! Muchas gracias, me alegra que te guste! Un beso

Sil, lo que nadie sabe es que dentro del maniquí se escondía una cámara de seguridad! Ahi si tendría la prueba!! Gracias por tu comentario! Un beso

Maru Luarca, bienvenida al Living! Coincido con lo que decís. Debemos andar siempre con cuidado, nunca sabemos quien nos esta mirando! Gracias por tu visita y tu comentario. Saludos

Esteban Dublín dijo...

Lindo cuento. Inevitablemente me recuerda a este: http://estebandublin.blogspot.com/2009/03/heroe.html

Aunque en el tuyo el lenguaje descriptivo es mucho mayor ya que tienes la intención de nombrar todo lo que ve el testigo silencioso. Está muy bueno.

Martín dijo...

Esteban, tenes razón, tiene alguna relación con tu cuento Héroe, por la estaticidad de su protagonista.
En este caso, me pareció importante mostrar el conocimiento detallado de los hechos, que lo hubieran convertido en un inmejorable testigo. Gracias por tu comentario! Un abrazo

leoriginaldisaster dijo...

wow!!
un gran placer leerte!!!
abrazos:)

Martín dijo...

leoriginaldisaster, muchas gracias! Me alegra que te haya gustado el relato! El placer es mío, recibirte en el Living! Un abrazo grande

Naty dijo...

Venía sorprendiéndome. Riendo, suspirando, asintiendo con la cabeza, pensando, imaginando, como tantas y tantas veces. Y seguí bajando, y seguí leyendo. Pero al llegar a este, no puedo ya quedarme callada. Excelente!!! genial, y más y más. Que decirte, ya lo dije tantas veces. Pero es buenísimo lo que haces Martín. Y aunque casi sin tiempos, con los minutos contados, continúo pasando por aquí. Y siempre es la misma la sensación. No puedo retirame de acá sin sonreír.
Cariños! (después de esta pausa, en los coments, no en la lectura).

Martín dijo...

Naty, me alegra que hayas regresado y que sigas sintiendo a gusto por aqui. Me alegra que mis pequeños textos puedan generarte esa cantidad de sensaciones. Gracias por tu generosísimo comentario y por tu sonrisa. Cariños!

Jesús Contreras dijo...

Hola, Martín. Veo que te gusta la figura del maniquí. La historia está muy bien contada. Engancha y va bien rápida.

Saludos.

Martín dijo...

Jesús, no es que me guste la figura del maniquí. Simplemente es lo que me inspiró la foto. Me alegra que te haya gustado. Saludos

carlos de la parra dijo...

Bien,bien .GOLAZO.nos jugaste a los espectadores como debe ser,ya hasta me estaba causando desprecio el cobarde que no se arriesgó por la muchacha,y te viste magistral con lo del maniquí siendo el narrador.

Martín dijo...

Carlos, me alegra que te haya gustado la idea y no haberte defraudado. Saludos