jueves, 20 de diciembre de 2012

Soledad

Refugiado en una cueva, el ermitaño logró sobrevivir al fin del Mundo. Cuando por fin paró la lluvia y bajaron las aguas, salió a pescar y recoger algunos frutos. Salvo por un silencio más profundo que de costumbre, no notó ninguna diferencia.

Este microrrelato participa en la propuesta "Un cuento antes del fin del Mundo".

19 comentarios:

Rosa dijo...

Y tampoco extrañaría nada...

Saludos de fin del mundo desde el aire

Antonio dijo...

Excelente cuento, como siempre Martín.

El moli dijo...

Coincido con Rosa, para el nada cambió.
Muchas felicidades y un gran abrazo.

Cybrghost dijo...

Entonces sólo se extingue la raza humana. ¡Ah , bueno! ¡Y yo preocupado!. Estupendísimo.

Víctor dijo...

Buena idea, Martín, esa de meter un ermitaño en el fin del mundo. Abrazos internacionales.

CARO GARCÍA dijo...

Y lo mejor (¿o lo peor?) es que nunca se enterará de que fue el fin del mundo. Nunca.
Me da mucha pena tu ermitaño, Martín. Pero me alegra que viva a su manera.
Un beso nacional ;)
¡Felices fiestas!

Acuática dijo...

Jejeje, supongo que es lo que tiene ser ermitaño...
Gracias Martín por haber participado :)
Saludos
Marina :)

Elysa dijo...

Original y sí, claro que no notó ninguna diferencia, no la había para él.

Besitos

Puck dijo...

Sobrevivieron él y los peces :-)
saludillos navideños

José A. García dijo...

Excelente. La mejor forma de sobrevivir, solo.

Saludos

J.

Sandra Montelpare dijo...

Hola, Martín. El señor Miguel Díaz Mirón Keusch HA ROBADO tu microrrelato y le cambio el nombre en su blog "Conciencia transferible" ( A mí me robó tres microrrelatos!). Tiene "comentarios moderados y no acusa recibo del pedido que le hice para bajarlos de la página. Me avisó Sara Lew en facebook cuando comenté el episodio. Un descaro importante.
Saludos van, Martín.

Martín Gardella dijo...

Rosa, nadie puede extrañar lo que no conoce. El ermitaño la tiene fácil. Gracias por comentar. Un abrazo

Antonio, un honor tenerte por acá. Muchas gracias por pasar y comentar. Un fuerte abrazo

Martín Gardella dijo...

El moli, felicidades para vos también. Un abrazo

Cyberghost, parece que solo es cuestión de descubrir donde vive el ermitaño, y volver a empezar. Saludos!

Martín Gardella dijo...

Víctor, me alegra que te haya gustado la idea y que hayamos sobrevivido al fin del Mundo. Abrazo internacional.

Caro, quizás si se entere. No se sabe si no existe otro ermitaño sobreviviente, y algún día se juntan a charlar. Gracias por comentar. Saludos!

Martín Gardella dijo...

Acuática, gracias a vos por haberme invitado. Fue un placer participar y recibir tu visita. Saludos!

Elysa, esa es una de las pocas ventajas de ser ermitaño. Pero no creo que haya muchas más. Gracias por comentar. Saludos.

Martín Gardella dijo...

Puck, si. Imaginé una gran inundación. Y allí, los peces llevan las de ganar. Saludos!

José, esa es también una buena forma de morir, ya que nadie lo va a llorar. Gracias por tu comentario. Un abrazo

Martín Gardella dijo...

Sandra,
Muchas gracias por la advertencia. Ya contacté (sin éxito) al Sr. Ladrón. Ojalá lo hagamos reflexionar. Un saludo grande.

Diego Alejandro Majluff dijo...

¡Ja! Me hiciste recordar a Facundo Cabral: "más solo que Hitler en el Once".
Saludos desde Pergamino.

Carlos de la Parra dijo...

Gran exaltación de las glorias del ermitañato.